Fred Krugger
Bélgica - Motocicletas Krugger - 2x Campeón del mundo en estilo libre AMD
- 4 veces tercer puesto en AMD freestyle
- Ganador de Artistry in Iron Las Vegas, EE. UU.
- Ganador del EFG de St Tropez, Francia
- Ganador del Paris KS Francia
- Ganador de la Serie P La Crosse USA
En el mundo de las motocicletas personalizadas, donde el diseño se fusiona con la genialidad mecánica pura, pocos nombres inspiran tanto respeto como Fred Krugger. Un constructor belga cuyo trabajo trasciende las modas, Krugger ha forjado su nombre en la historia de las motocicletas combinando precisión técnica, visión artística y un profundo conocimiento del rendimiento y la estética.
De las raíces de las carreras a la realeza personalizada
Fred Krugger, nacido como Freddy Bertrand, comenzó su carrera no como diseñador, sino como piloto de carreras. Sus primeros años compitiendo en carreras le enseñaron los fundamentos del rendimiento, la geometría y el equilibrio, lecciones que posteriormente definirían su enfoque en la construcción de motocicletas. Al pasar de la pista al taller, trasladó su obsesión por la precisión y la funcionalidad a cada moto personalizada que construyó.
En 2002, Krugger fundó oficialmente Krugger Motorcycles en la tranquila localidad belga de Basse-Bodeux. Desde este modesto taller, pronto crearía algunas de las motocicletas personalizadas más innovadoras del mundo: máquinas que difuminaban la línea entre la ingeniería y la escultura.
Un estilo más allá de toda definición
Lo que distingue a las motocicletas de Fred Krugger es su rechazo a encasillarse en una sola categoría. Cada una de sus creaciones tiene su propia identidad, combinando rendimiento moderno con influencias retro y artesanía de alta gama. Ya sea una reinterpretación de una café racer o una cruiser futurista, las creaciones de Krugger siempre mantienen una huella distintiva: diseño funcional, mecanizado de precisión y una forma inesperada.
Krugger es conocido por trabajar con grandes marcas como BMW, Triumph y Harley-Davidson, convirtiendo sus máquinas de producción en obras de arte únicas. Su capacidad para colaborar con los fabricantes, manteniendo al mismo tiempo una total libertad creativa, lo ha convertido en uno de los pocos constructores de confianza para representar la cultura custom europea a escala global.

Bicicletas de firma
A lo largo de los años, Fred Krugger ha ganado múltiples premios internacionales, incluyendo varios títulos del Campeonato Mundial AMD de Construcción de Motos Personalizadas, uno de los máximos honores en el mundo de las motos personalizadas. Su creación de 2010, la Veon, sorprendió a los jueces con su ingenioso sistema de geometría ajustable, que permitía cambiar la forma y la postura del cuadro con solo pulsar un botón. No solo era hermosa, sino también mecánicamente revolucionaria.
En 2014, Krugger volvió a ganar el Campeonato Mundial con su NURBS basada en la BMW K1600: una motocicleta personalizada totalmente funcional que combinaba elementos de diseño clásicos con tecnología de vanguardia. Cada componente de la NURBS se fabricaba a mano, se mecanizaba o se remodelaba, pero la motocicleta seguía siendo totalmente homologada para circular en carretera y apta para circular. Era un ejemplo perfecto de la filosofía de Krugger: «Una motocicleta no solo debe ser bonita, sino también funcional».
La ingeniería se encuentra con el arte
A diferencia de muchos constructores que dependen de componentes subcontratados, Krugger fabrica casi todo internamente. Desde chasis hasta carrocerías, sus máquinas son una obra maestra del conformado de precisión de metales. Su formación en mecánica le otorga la excepcional capacidad de integrar electrónica, hidráulica y diseño en una unidad perfecta.
Cada motocicleta Krugger cuenta una historia: no solo de artesanía, sino también de evolución. Sus creaciones a menudo incorporan innovaciones técnicas ocultas, desde sistemas de geometría ajustable hasta suspensiones neumáticas personalizadas y mecanismos de dirección integrados. Para Krugger, el objetivo final es fusionar la estética con la funcionalidad, convirtiendo la ingeniería en una forma de arte.

El nombre de Fred Krugger se ha convertido en sinónimo de perfección. Su taller no produce docenas de bicicletas al año, pero cada proyecto representa meses, a veces años, de meticuloso diseño y artesanía. Esta dedicación a la calidad por encima de la cantidad le ha forjado la reputación de ser uno de los constructores más detallistas de la industria.
En entrevistas, Krugger suele afirmar que su inspiración no proviene de las tendencias, sino de los desafíos mecánicos. Construye para resolver problemas, innovar y redefinir el concepto de una motocicleta. Esta mentalidad lo ha convertido no solo en un artista, sino también en un ingeniero del futuro.
Conclusión: El punto de referencia belga
Fred Krugger es un referente en lo que la fabricación de motocicletas personalizadas puede lograr cuando convergen pasión, precisión y creatividad. Sus motocicletas no son solo vehículos: son esculturas en movimiento, declaraciones de filosofía de diseño y la prueba de que la auténtica artesanía aún prospera en un mundo de producción en masa.
Desde corredor de sidecar hasta campeón mundial de construcción, la trayectoria de Krugger refleja el alma del movimiento custom: independencia, innovación y la búsqueda incesante de la perfección.

















